5
Marzo 2015
Editorial
Juan Araya Jofré
Presidente Nacional CNDC
Seguridad y
robos, agenda
prioritaria
D
esde hace años los transportistas de carga
hemos puesto en la agenda con el Gobierno y
las policías el tema de la seguridad, o más bien
inseguridad, que afecta a nuestra industria.
Como es de público conocimiento, en octubre de 2014
firmamos un convenio con el Ministerio del Interior, que
estableció una tarea compartida cuyo objetivo final es
reducir los delitos contra la actividad, siendo los más
graves el robo de camiones y de carga. Con este acuerdo
se crearon distintas instancias de trabajo específicas.
Es una tarea de largo aliento y, lamentablemente, no es
posible esperar resultados positivos en el corto plazo,
como quisiéramos. Para dimensionar mejor el fenómeno
criminal, hay que tener presente datos valiosos que
surgen del trabajo conjunto y multilateral con las
policías y servicios públicos, como la tabulación de
delitos asociados a los robos. Estos revelan un aumento
aproximado del 10% entre 2013 y 2014, con cerca de
5.500 ilícitos en ese primer año y unos 6.000 en el
segundo, demostrando una tendencia creciente; cabe
precisar sí que se incluyen los delitos asociados, por lo
que en una misma acción criminal pueden ser cometidos
varios.
Se ha establecido que los tres más importantes son,
en este orden, robo de cargas, robo de accesorios del
vehículo, y robo con intimidación. De la estadística
se deduce que hay una media aproximada de 470
hechos delictivos mensuales, y enero, por razones de
estacionalidad, aparece como el mes en que aumenta la
actividad criminal contra esta industria.
Esta Confederación ha planteado que si bien es cierto
hay focos de interés permanente para las bandas
organizadas, como puertos de la zona central y
centros de transferencia del retail, la idea es cubrir los
principales focos amenazados. Por tal razón, llamamos
la atención sobre lo que pasa en las carreteras, donde se
cometen robos y en las cuales se observa una carencia
muy fuerte de áreas de descanso. Hoy, los camioneros
tienen condiciones de seguridad insatisfactorias.
Como gremio, este punto lo tenemos entre nuestras
principales preocupaciones, tanto con las autoridades de
seguridad, policías y servicios, como asimismo con el
Ministerio de Obras Públicas, a cuyo titular expusimos
recientemente la necesidad de tener más y mejores sitios
seguros en las rutas, no sólo en las concesionadas, sino
en los caminos públicos que mantiene el Estado y desde
Caldera a Arica. En este trabajo nos acompañan otros
servicios e instituciones, como la Comisión Nacional
de Seguridad del Tránsito, Conaset, y el Sindicato de
Choferes, Sitrach, con el cual compartimos la “mesa de
diálogo del transporte de carga”.
Hay mucho por hacer para frenar los robos. También
hay que señalar un punto débil del cual todos estamos
conscientes, y que es la persecución legal de las
organizaciones criminales. Aquí hay una falla del
sistema, porque las fiscalías investigan a una velocidad
distinta, los expedientes simplemente se archivan y todo
queda en nada.