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Revista del Camionero
Opinión
U
na rápida revisión a las noticias en los últimos 12 meses
da cuenta de un importante aumento de asaltos que
sufren los conductores de camiones de transporte de
carga por carretera en nuestro país. Esto ha motivado a
una intervención conjunta entre el gremio y el gobierno para poner
freno a esta seguidilla de eventos en los cuales se ve afectado tanto
la operación del negocio como el capital humano de las empresas,
pilar fundamental para su funcionamiento. Este trabajo conjunto
se refleja en la creación de una mesa específica que tiene como
objetivo poder revisar y buscar alternativas para frenar la ola de
asaltos a camiones de carga en la Región Metropolitana, que es la
que presenta la mayor cantidad de hechos delictuales.
Como Asociación Chilena de Seguridad no estamos ajenos a
esta problemática y nos sumamos a la preocupación por nuestras
empresas y trabajadores afiliados que se ven expuestos a estos
eventos. Desde aquí queremos aportar a la prevención de los
efectos en la salud mental que provoca el ser asaltado, que en su
mayoría genera problemas de índole emocional, los que afectan
al bienestar y a la salud de los conductores y/o acompañantes,
sus familias y también a las empresas. Dentro de los efectos que
podemos encontrar a nivel psicológico están el riesgo a perder la
vida o sufrir lesiones, se cuestiona la creencia de control tanto de sí
mismo como del mundo, lo que da pie a respuestas homeostáticas
para suplir dicha vulnerabilidad. Se suman sentimientos de rabia
e impotencia por lo ocurrido, lo que lleva en muchas ocasiones a
tomar acciones en pos del resguardo de sus pertenencias y carga
hacia los agresores.
Si bien es difícil el prever un hecho delictual, nuestra propuesta va
hacia la gestión preventiva que debemos entregar a los conductores
y personas que puedan estar en mayor riesgo. Desde aquí
sugerimos las siguientes acciones preventivas: a niveles centrales,
generar un protocolo claro y conocido por todos sobre los pasos a
seguir posterior a un robo, describiendo claramente las acciones
que cada actor debe realizar. Dentro de este punto, el foco debe ser
la persona afectada, preocupándose por su estado de salud físico y
emocional por sobre la carga transportada o el vehículo; preguntas
tales como ¿se encuentra bien? o ¿cómo se siente?, tienen un fuerte
impacto positivo a nivel emocional. Se debe generar un espacio
de contención emocional poniéndose en el lugar del afectado y
para potenciar esta acción es necesario desarrollar capacitaciones
de control de emociones a los conductores, que permitan estar
preparados para posibles hechos violentos. La entrega de
herramientas preventivas es fundamental.
Desde el afectado, éste debe procurar actuar con tranquilidad
y prudencia ante situaciones de riesgo o de intimidación, su
integridad es primordial. A su vez, no debe realizar actos heroicos
ni resistirse; así disminuye la probabilidad de un trato violento
hacia él y debe dar cuenta lo antes posible a los encargados en la
empresa, los que deben entregarle la primera contención emocional.
Siguiendo estos lineamientos esperamos ser un aporte a la
gestión preventiva en las empresas de transporte de carga por
carretera sobre esta variable que constituyen los
hechos delictuales, pudiendo controlar así los
efectos emocionales que en nuestros afiliados
se producen, lo que a su vez afectan a la vida
familiar, social y laboral de los mismos y
consecuentemente, a la productividad de las
empresas empleadoras.
Cómo prevenir
los efectos
adversos de los
asaltos en ruta
desde el sector
Transporte
Armando Enríquez
Montenegro
Psicólogo ACHS
Líder Mesa Psicosocial
rubro Transporte