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Revista del Camionero
Mecánica
L
os remolques y los semirremolques
son equipos esenciales en el
negocio del transporte de carga.
Junto con el camión, constituyen
herramientas principales para la prestación
de los servicios de fletes de distinto tipo
de mercaderías. En rigor, cuando se
habla del binomio camión-remolque, más
precisamente se hace referencia al conjunto
constituido por el tractocamión, que no lleva
carga alguna, sino cuya función es arrastrar
o tirar un semirremolque que efectivamente
porta la carga. El hecho de que estos carros
carezcan de motorización no implica que
no se les considere a la hora de un correcto
mantenimiento. Muy por el contrario.
En efecto, como pieza importante que es,
el semirremolque tiene un gran número
de neumáticos, ejes con sistemas de freno
y mecanismos de suspensión, sistemas
de iluminación y energía,
enganche de la quinta rueda
al tractocamión, entre otros
elementos. Si se considera
que
deben
transportar
contenedores y cargas por
hasta 30 toneladas, está claro
que sí requieren una serie
de cuidados. Más aún, son
vehículos propiamente tales,
algo que reconoce la propia reglamentación
legal al disponer que lleven patente propia. El
propio Registro Civil tiene una inscripción
especial para remolques y semirremolques.
Entonces, hay una serie de partes y piezas
de estos carros a los que el transportista
o encargado de mantenimiento debe
prestar atención su correcta mantención.
Básicamente, el semirremolque es
una plataforma que sostiene la carga
que lleva; por lo tanto, el buen estado
de ejes, frenos y neumáticos aparece
como punto primordial. Si lo que se
carga es un contenedor, el buen estado
de los mecanismos de sujeción de la
carga a la plataforma resultan claves
para un viaje tranquilo y sin riesgos de
accidente. Las luces son algo de lo que
habitualmente hay que preocuparse,
así como también es reglamentario
que a lo largo de sus perfiles lleven
cintas reflectantes como elementos
de seguridad vial, a fin de que otros
conductores en la ruta puedan advertirlos
cuando se conduce de noche.
Respecto a la unión del semirremolque al
tractocamión, la quinta rueda siempre debe
estar debidamente engrasada, con el tipo
de grasa que corresponde y que esta sea de
alta calidad. Hay que considerar que por el
ser el único punto de unión con la cabeza
tractora, este mecanismo debe ser revisado
periódicamente para evitar percances e
imprevistos cuando se está en la carretera y
circulando a alta velocidad.
Remolques y
semirremolques