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Revista del Camionero
Editorial
Juan Araya Jofré
Presidente Nacional CNDC
Esperanzas
y desafíos
para 2018
E
stamos en las postrimerías del año y es oportuno tirar
líneas de cómo se puede presentar 2018. Un año que será
de cambios, con toda certeza en lo político por el nuevo
gobierno, aunque también en la actividad productiva y
económica. Es sabido que respecto del transporte de carga, la
industria depende totalmente de cómo marcha el país, por lo que
conviene prestar atención a ciertas cosas.
En general, todas las proyecciones coinciden en que el año que
se asoma a la vuelta de la esquina será más positivo en cuanto
a crecimiento. Estudios de entidades como el Banco Central,
el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial arrojan
proyecciones de aumento del Producto de entre 2,5 y 3%. Eso
equivale, en la práctica, a crecer al doble en relación al 1,5% que
se espera para el año en curso.
Minería, comercio, comercio exterior y otros tendrán un mayor
dinamismo, empujados por la recuperación de los mercados
internacionales y la posición bastante sólida que sigue teniendo
el país. Se espera, así, que llegue a su fin el ciclo de baja de los
últimos años, en que Chile creció por debajo de su potencial.
Si llevamos esto al transporte de carga, ya se observa una
recuperación como dan cuenta las cifras de venta de camiones,
que al final de 2017 debieran totalizar entre 12.000 y 13.000
unidades.
En síntesis, en lo económico es posible un año más tranquilo,
con menos nerviosismo de los agentes productivos, en espera
que se concreten las esperadas inversiones que durante 2017
no se materializaron. Esto no quiere decir que los problemas
queden resueltos, ni mucho menos, pero se puede apostar por
un escenario más favorable.
Pero hay situaciones no resueltas. Una es la complicada situación
de las pequeñas empresas por tardanza de pagos y falta de
financiamiento. Este tema fue planteado a los candidatos
presidenciales, demodo que es esperable que el próximo gobierno
sea más proactivo en resolver una situación injusta. También, hay
graves temas de seguridad pendientes. Preocupan los robos de
camiones y la industria invierte más en sistemas de vigilancia, lo
que resta rentabilidad al negocio. Tampoco se sabe qué harán las
instituciones para enfrentar los atentados incendiarios en el Sur,
luego de las malas señales de la justicia de liberar a imputados de
delitos terroristas y violentistas.
Este parece ser el panorama más probable, un año en que se
depositan esperanzas, si bien con desafíos importantes por
enfrentar y resolver.