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Revista del Camionero
Actualidad
Situaciones complejas por demoras en los carguíos y
entregas se producen en forma recurrente, afectando a
los camioneros. El Tesorero General de la Confederación,
Patricio Mercado, participó en el grupo de trabajo que
la CNDC, junto a otras grandes entidades, integró
en el marco del documento Buenas Prácticas en el
Transporte Carretero, liderado por el Comité Logístico
de SOFOFA. El dirigente señala que hay ineficiencias
y horas perdidas no atribuibles a los camioneros, sino
que son responsabilidad directa de los clientes y centros
de transferencia. Señala que esos tiempos perdidos
deben ser pagados a los transportistas por quienes
los generan. “El camionero no produce esperas, y en
general se puede decir que es el que mayor rapidez
aporta en la cadena logística”.
Ejemplifica situaciones que demuestran lo anterior,
en distintos rubros. “Tomemos el caso de un camión
que va de Santiago a cargar fruta de exportación a
Curicó, con un equipo de frío. Al llegar al packing, se
debe poner en la fila junto a otros camiones, pues el
packing quiere tener varios a su disposición, aunque
no tenga la capacidad de cargarlos a
todos con rapidez. Ese camión puede
tardar mínimo cinco horas para recibir
guía de despacho. Tras el viaje llega a
puerto, hace otra espera en una fila que
puede llevar de 5 a 6 horas. Al entrar
a la descarga, debe esperar la máquina
que extrae el contenedor. Además de
los procesos documentales, visación
de la agencia aduanera y otros, los
contenedores tienen cierta posición en
el buque, y si van arriba, son los últimos
en despachar. Pero, además, aunque la
demora no es de su responsabilidad, la
cadena de frío no puede cortarse en
ningún momento, porque es fruta
de exportación, y tiene que pagar
el combustible que usa, con gen
set prendido”. Explica que en esta
última etapa la tardanza puede
ser de 4 horas.
Otro caso es el transporte para el
retail. “Un camión cargó en una
bodega de una multitienda y va a
unmall a dejar lamercancía; puede
tardar hasta seis horas en recibir
la guía de despacho. Luego sale
con destino al centro comercial
y puede tardar 4 horas más en
descargar, impedido de aculatar
en el patio de la multitienda hasta
que alguien dé la orden. Si todo
ocurre en una misma ciudad, Santiago por ejemplo, el
camión sólo habrá empleado una hora en promedio en
el viaje, pero sumando los tiempos consumió toda la
jornada para tomar y entregar su mercadería”.
Patricio Mercado expone un tercer caso. “Un camión va
a cargar trigo para llevarlo a un molino. Ante todo, debe
ir al predio, meterse al potrero y esperar ser cargado por
la cosechadora. Después es pesado, un tiempo en la
romana y luego la guía. Sale a carretera y viaja al molino
para entregar, y ya van 10 horas. Llega al molino, pero
tiene que ponerse en la fila y ahí puede permanecer
hasta 48 horas porque se junta gran cantidad de
camiones y descarga quien llega primero. Todo este
proceso puede tardar incluso 3 o 4 días”.
Explica el dirigente que estas esperas no solo involucran
perder mucho tiempo, sino que hay costos que los
absorbe directamente el transportista. “El camión a
disposición del cliente por tiempos muy largos, gasto
de petróleo para mantener los equipos de frío que
corren por su cuenta, y el chofer que consume los
tiempos de espera”. Eso, sin contar
que hay casos en que el vehículo
queda en la vía pública expuesto
a robos. Patricio Mercado agrega
que estas demoras se producen por
ineficiencia en los centros de acopio
y de recepción, los cuales podrían
disminuir si los espacios estuvieran
preparados, si la atención fuera
expedita, entendiendo el cliente que
demorar un camión incide incluso
en su propia operación. Porque hay
procesos administrativos que se
pueden acelerar. “Hay mucha tarea
por hacer”, indica.
Episodios cotidianos de esperas