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Editorial
Crisis, petróleo y dólar
a persistencia del estallido social en Chile se deja sentir con
fuerza en todos los ámbitos de la actividad productiva.
LBasta recordar que en los primeros días de enero el
Banco Central dio a conocer el último Imacec, que registró un
3,3% negativo, sumado al anterior que incluso fue más bajo.
Se desconoce, no se tiene ninguna seguridad, de cómo se
comportará la economía en los próximos meses, y la razón es
que, además de la pérdida del orden público, Chile enfrenta con
incertidumbre un proceso plebiscitario para aprobar o rechazar
una nueva constitución política, hecho que tensiona con fuerza
todas las estructuras de la sociedad.
En este contexto, los transportistas hemos seguido cumpliendo
nuestra labor. Pese a las dificultades, a la baja en la facturación,
a la pérdida que han sufrido numerosas empresas, en ningún
momento dejamos de abastecer oportunamente a los
ciudadanos, a consumidores y a clientes. Mantenemos la cadena
logística y contribuimos para que Chile, pese a las dificultades,
siga adelante.
Sin embargo, los problemas no están solo en el plano interno.
Una crisis internacional entre Estados Unidos e Irán ha tenido
efectos severos en el precio del petróleo y golpea en nuestro
país en dos direcciones. Primero, por el alza neta en el valor de
las bencinas y el diésel, y en segundo lugar, porque el precio
del dólar, ya muy elevado por el estallido social, siga alto por la
inestabilidad geopolítica en Medio Oriente.
Este es el peor escenario: crisis social interna, dólar indexado y
precio del petróleo en nivel inquietante. Sin duda, los elementos
de una tormenta perfecta. El país cuenta con un instrumento
financiero que permite enfrentar este escenario, el Mecanismo
de Estabilización del Precio de los Combustibles, MEPCO, que
actúa amortiguando las variaciones extremas. Pero al final de
cuentas, los mayores precios hay que pagarlos. Por tal razón,
expresamos a las autoridades la inquietud de contener una
escalada alcista en este frente, porque golpea directamente la
cadena productiva.
Juan Araya Jofré En un escenario tan adverso, los camioneros hemos puesto
Presidente Nacional CNDC todo de nuestra parte. Hasta ahora, y pese a la caída en las
ventas, las empresas del sector no han despedido trabajadores.
Esperamos no hacerlo, porque junto con movilizar el 95% de las
cargas, el transporte terrestre genera 250.000 empleos, y eso
significa que un millón de personas vive y depende de lo que
genera nuestra actividad.
La incertidumbre es el peor enemigo de la actividad productiva.
Por eso, pedimos al Gobierno, al Ministerio de Hacienda, al
Parlamento, todo el esfuerzo y compromiso para que nuestro
sector siga siendo sustentable y contribuya con el propósito de
seguir desarrollando nuestro querido país.
Revista del Camionero
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