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Noviembre-Diciembre 2016
Entrevista
A
Alberto Salas, presidente de la
Confederación de la Producción
y el Comercio, el mundo de los
camiones no le es ajeno en absoluto.
Este dirigente que preside el gremio
empresarial más poderoso de Chile
refiere que en sus comienzos como
pequeño minero los camiones eran
parte de su trabajo diario. En marzo
de 2015 Salas asumió el mando de la
CPC y cumplirá su período en marzo
de 2017. La minería es lo suyo: ex
presidente de Sonami, la Sociedad
Nacional de Minería, durante 2010
y reelecto en 2013, concluyó su
segundo mandato en agosto de
2016. Relata que empezó con un
emprendimiento minero en el norte
y de allí le viene que la actividad del
transporte de carga le sea conocida.
En efecto, es ingeniero civil en minas
de la Universidad de Chile, con
postítulo en finanzas corporativas en
la Universidad Adolfo Ibáñez. Alberto
Salas aborda la relación entre pymes
y grandes empresas, un tema que
genera visiones distintas, y afirma que
el encadenamiento productivo entre
ambas debe llevarse con sentido de
responsabilidad social.
¿Usted maneja camiones?
He sido minero y he tenido camiones.
He manejado camiones. El mundo del
transporte no me es desconocido y lo
he vivido toda mi vida empresarial, era
parte de eso. Sin transporte no hay
actividad minera. Cuando partí no
tenía nada, me iba en el mismo camión
que traía el mineral. Lo que pasa es
que cuando uno es minero chico el
transporte es casi consustancial al
negocio camionero, aunque no es el
giro principal. Ahora, siempre digo
minero a tus minas y camionero a tus
camiones, porque cada rubro tiene su
especificidad y cada uno debe hacer lo
que mejor sabe.
¿La CPC son sólo empresas gran-
des o da espacio a medianas y
pequeñas?
La CPC abarca todas las actividades
productivas del país. Nosotros no
tenemos empresas socias, sino ramas
de la producción asociadas, agricultura,
comercio, servicios y turismo, minería,
industria, la construcción y la banca.
Estos gremios, a su vez, tienen una
diversidad de otros entidades socias,
y por número nuestra mayor cantidad
son pequeñas. La imagen pública que
se nos atribuye es que representamos
a las empresas grandes porque
efectivamente están acá. Pongo un
ejemplo, en la Sonami, sus grandes
socios como Pelambres, Collahuasi
y otras son unas 25 empresas; las
medianas, ligadas a capitales chilenos
históricos, como Cenizas, Valle Central,
son unas 40. Pero pequeños mineros,
en ciclos de alta del cobre, llegamos
a tres mil. Entonces, por número
son muchísimos más los pequeños.
Y pasa igual en la agricultura, cuya
inmensa cantidad de representados
son agricultores menores; también
en el comercio y así la representación
de todos es a través de las ramas. En
consecuencia, nos asiste una visión
muy cierta y real de la verdadera
importancia que tiene la pequeña
empresa en el desarrollo económico
del país. Agrego algo personal,
yo empecé trabajando en la muy
pequeña minería. Ahora, obviamente
representamos a todos y también a los
grandes. Pero nuestra preocupación
está puesta en el crecimiento integral
de la economía del país para mejorar
la vida de todos.
¿Qué piensa cuando las pymes
señalan la necesidad de un enca-
denamiento productivo efectivo
con la gran empresa y condiciones
más equitativas?
Que es natural y conveniente. Usted
estará de acuerdo que cuando se
hace una inversión, esta trasciende
al empresario que la hace porque
surge de inmediato una demanda de
bienes y servicios, que a su vez son
otros emprendimientos que satisfacen
necesidades de la compañía principal.
Cito un ejemplo, me ocurrió hace unos
años, justamente cuando el gremio
camionero me invitó a un encuentro
en Iquique; como soy minero me
pidieron que les diera mi visión de
cómo se relacionan la minería y
el transporte. Analizamos el tema
con el departamento de estudios y
concluimos algo que no pensábamos:
la pequeña minería y la mediana
demandan proporcionalmente mucho
más que las grandes empresas. Siendo
que estas últimas son el 90% de la
producción y las medianas y pequeñas
aportan sólo el 10%. La razón es muy
simple, cuando un pequeño minero
produce necesita llevar ese mineral a la
planta para que los procese, esa planta
para procesar el mineral requiere
insumos: petróleo, ácido sulfúrico y
cal que llegan en camiones. Entonces
esa tonelada que generó el pequeño
minero, quizás insignificante, produjo
un increíble efecto multiplicador de
actividad. Dijimos que si eso hacía la
pequeña minería, el movimiento que
produciría la grande sería enorme. Y
no… porque la gran minería ocupa
un camión interno de 300 toneladas
que lleva el material a la planta que
está al lado, sin contratar fletes y el
concentrado se saca en mineroducto,
sin camiones y se embarca a la nave.
Al menos en la minería las pymes
generan a los transportistas mucha
más actividad.
Pero las pymes resienten situa-
ciones que las perjudican.
Cuando hay escalas productivas
más altas debemos tener presente
la importancia de la pyme, porque
las unidades productivas pequeñas
son más frágiles, sin infraestructura
o respaldo financiero que les permita
sortear ciclos negativos, pero son
muy necesarias para que funcione la
economía. Entonces, debe haber pago
oportuno, para que la pyme desarrolle
su actividad, porque también tiene
«Las unidades
productivas pequeñas
son más frágiles,
sin infraestructura o
respaldo financiero
que les permita
sortear ciclos
negativos, pero son
muy necesarias para
que funcione la
economía»