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Reportaje
y los planes de los proveedores son ambiciosos porque saben que es
un mercado emergente. Se habla de “puntos de carga públicos” para
diferenciarlos de los terminales privados, de cada operador. Copec ya
está entrando en el mercado con las electrolineras y las compañías
eléctricas y distribuidoras; así que a la pregunta de cuál es el panorama
actual, la respuesta es que los proveedores de energía están invirtiendo
para enfrentar a la creciente demanda.
Maximiliano Sfeir, gerente de Maxus, afirma que en esta fase inicial
es clave el acompañamiento al cliente en su experiencia de servicio.
“Lo que a nosotros como actores del rubro automotor nos compete es
asesorar muy bien al cliente, para que tenga una buena experiencia con
el producto, que puede ser muy bueno, pero si se dificulta la operación
del vehículo por demoras en las cargas, faltas de puntos de carguío en
las rutas que hace, entonces tendrá una mala experiencia y no querrá
volver”, señala Sfeir. Pone de ejemplo el caso de Europa, “donde la
gente carga vehículos eléctricos en sus casas, con carga lenta durante
la noche, pero ¿qué pasa con quienes viven en departamentos, en
qué lugar cargan? Cosas como esa hay que tener en cuenta cuando
se decide pasar del convencional al eléctrico. Por eso, insisto, asesorar
bien al cliente, preguntarle qué rutas va a hacer, sus características,
las distancias, por ejemplo”. Apunta que está presente ocuparse de
asesorar al usuario, señalarle las limitaciones, que cargar un eléctrico
no es igual a hacerlo con otro convencional, las esperas en los puntos
de carga. “En estos casos aconsejamos que tengan su propio cargador.
Con los vehículos eléctricos pasa algo distinto que con los de motor de
combustión interna, ya que gastan más en carretera a velocidades más
altas; en ciudad es al revés, porque tiene sistema de freno regenerativo”,
apunta Maximiliano Sfeir.
Los cargadores
Los eléctricos tienen 2 tipos de carga:
rápida y lenta, según sea mediante
corriente continua o alterna; una carga
rápida podrá hacerse en 2 a 3 horas,
dependiendo del cargador, mientras
una lenta lo hará en 8 horas. Los modos
de carga, corriente continua y alterna,
pueden llegar a definir la operatividad
de una flota. Por eso es crucial la
autonomía de las baterías. Si en el
segmento liviano es importante, en
vehículos de cargas de mayor tonelaje
es algo fundamental tener cargador
propio y no depender de los puntos
de carga públicos. En cuanto a los
camiones eléctricos son algo que debe
madurar mucho más para competir con
opciones en el mercado; finalmente son
mayores costos para las empresas que
deciden asumir esta tecnología nueva,
con el consiguiente riesgo de costo a
considerar por parte del empresario.
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